Si bien Unión Calera mantuvo la calma y midió las acciones de Magallanes, los primeros quince minutos poco o nada de acción en los arcos, la carabela prefería salir en contragolpe pero la buena defensa cementera se notaba estaba siempre atenta a la marcación y buenas salidas con pelota dominada. Tomas Jones a los 19 prueba desde fuera del arco pero desde el minuto 25 la visita se hizo del control de las acciones y por ende las llegadas camenteras hicieron trabajar con mayor intensidad al portero Espinoza. La vista hace golpear la pelota en el poste de Magallanes ya en los 30 y que se defiende por varios minutos. Los de Ormazabal intentan aproximarse pero los progresos de Vicuña y Leal en el medio no eran bien aprovechados por los puntas que se diluían en el área contraria. Así llegaría el minuto 36 y después de varios revotes en el área carabelera hizo enfrentarse cara a cara al calerano Worl que le gana la pulseada a Espinoza, gol de la visita que termina dominándolo hasta el pitazo que manda a los dos equipos al descanso.
Segundo tiempo y si bien Magallanes pone un poco de más intensidad, unión la Calera hacía notar su jerarquía al momento de controlar el balón y tener una mejor distribución entre sus jugadores, esto hacia ver mal a Magallanes que careció de seguridad en la entrega y a ratos la marca por las bandas no era la más afortunada para contener a los rojos. Magallanes adelanto entonces sus líneas y se pensó que con centros y algo de empuje por el centro se lograría algo, pero un gran contragolpe visitante de varios toques certeros puso claro la diferencia de un 2×0 en cancha y en plantel. Luego llegarían varios cambios en Magallanes, Arenas daría frescura por las bandas y ya en la recta final se vería lo mejor del Maga, reiteradas llegadas y ganar el medio campo hizo ver mejor a un cuadro local que lo pudo descontar en dos calaras ocasiones. El poste le dijo no a González en el minuto 79 y con la expulsión de un calerano, los minutos finales terminaron siendo carabelero, quizás esa imagen no alcanzo para tapar el discreto desempeño que nuestros muchachos que al menos en la cancha y en la sumatoria final no fueron más que el rival. Ahora se viene la vuelta el jueves en Calera, a esperar lo mejor.


Hacía largo tiempo que no tenía esta pobre percepción de la escuadra de mis amores. Creo que un tal abraham como técnico consiguió mostrar a un grupo de laboriosos grumetes haciendo casi nada en el campo de juego. Pero, el recuerdo de que se trataba de un equipo de «Primera A» el que estaba visitando nuestro reducto, hacía que mis espectativas fueran menos drásticas que lo habitual. Porque es así… Sin dudas.
Nuestra Gloriosa Carabela surca en el fondo de la B… y los cementeros le llevan recientes copas internacionales en el cuerpo, y un promisorio puesto en la división de honor… (no soy de los que anhelan llegar cuanto antes a la Primera; solo quisiera que nuestros grumetes pudieran conseguir un sistema de juego que les haga ser respetados y reconocidos entre los suyos. Al día de hoy -y con el triste cometido de esta jornada- lo veo lejano por decirlo suave).
No consigo comprender la inclusión de González en la delantera… Sufre del mismo problema que tuvo un tal Prieto, hace unas temporadas. Puro cartel y cero efectividad. De verdad, y no es de bronca ni antipatía, ese jugador no hace méritos para llamarle grumete. Los muchachos de la sub 19 el sábado pasado hicieron más méritos para llevar ese apelativo. Aparentemente «el aspirante Ormazabal» le tiene fe, porque de otra manera no consigo entender su inclusión entre los titulares. Sepúlveda, el portero, tampoco muestra la prestancia y actitud de Mall. Becica otra vez perdido en el sector derecho casi desapercibido. Leal, desdibujado y poco relevante.
En general… Los 25 puestos de diferencia entre nuestra Albiceleste y los foráneos de hoy SE NOTARON CON CLARIDAD.
En esa perspectiva, los jóvenes valores se muestran muy interesantemente. Vicuña, Jones, Arenas, Serrano y Espinoza son voluntariosos y atrevidos. Refrescan notablemente la verticalidad de juego y se les escapan las ganas por los poros. Sin embargo, el esquema conservador y predecible planteado por el aspirante a entrenador, atenta contra la insolencia natural de sus jóvenes aspiraciones. Perseverancia y responsabilidad son las palabras que deberían estar apuntadas en sus agendas.
Sinceramente no veo un futuro promisorio en el partido del jueves ante nuestros verdugos. La esperanza (responsablemente) no puede ser una excusa enceguecedora; y, en ese sentido, decantaría por más y mejor trabajo de preparación de un sistema de juego que tenga como objetivo subir la valoración de nuestros grumetes para lo que resta de Torneo; y nos permita respirar más aliviadamente las últimas 5 fechas del campeonato de Primera B… Por favor!!
Dato aparte respecto del espectáculo en nuestro feudo, es la lastimosa presentación del campo de juego. Muy mal aspecto… descuidado y maltrecho.