Se supone que el técnico Fernando Vergara llegaba con la misión de potenciar el rumbo del equipo y evitar el descenso, es más, poder asegurar la zona de liguilla, pero no solo eso sucedió, su «complicado» a veces sentido del trato y las emociones quizás fueron el detonante que algunos comentan al interior para justificar su salida, esa de no poder haber encajado del todo en un plantel que ya venia sin poder sacudirse de los malos resultados y tener que trabajar presionado a contra reloj para revertirlo todo.. Y si bien el equipo terminó en el octavo lugar de la tabla al parece esto no logro haber sido suficiente.
No se sabe nada más, lo peor es que solo han llegado cuatro jugadores y a un mes del inicio de temporada parece que habrá más que recuperar en un plantel que quedo disperso, con piezas faltantes y en espera de ser orientado.



Nada muy novedoso, se aproxima parece una nuevo año para marcar el paso, por ahí por octavo. Además, los genios de la ANFP esta vez acordaron no hacer liguilla, que suba 1 1/2 y todo para qué, para mantener el negocio intacto entre 32 y que no les toquen la tajada a los dueños o controladores.
Lo demás, puro humo para entretener incautos.