Con preocupación vi en abril las noticias de la desafiliación de Deportes Concepción debido a sus dificultades financieras. Lo que más me p
reocupó fue ver cómo en el momento de problemas las sociedades anónimas desaparecen junto a sus representantes y lo que queda es lo de siempre: el nombre, la historia, los jugadores y los hinchas. Y todos sorprendidos. Entonces me pregunté: ¿Magallanes no tiene ese mismo riesgo?. Mucho he escuchado y leído respecto a que Magallanes es diferente, que sus cuentas están bien, que está ordenado, y que afortunadamente estamos lejos de una situación así. ¿Pero es tan así?. Con el esquema de las sociedades anónimas deportivas existe la exigencia de una vez al año presentar los estados financieros, por lo que me dispuse a analizar la Memoria 2015 de Deportes Magallanes SADP, que puede consultarse en la página web de la svs. Si bien son muchos los análisis que se pueden hacer (aunque no tantos como uno quisiera por falta de información e inconsistencias en ella), me focalizaré sólo en algunos datos:
Patrimonio: Magallanes acumula desde su constitución como SA más de 3.800 millones de pérdidas, lo que lo deja actualmente con un patrimonio negativo de casi 700 millones.
Resultados: sólo el año 2015 se genera una pérdida de casi 522 millones de pesos, con ingresos de 876 millones y gastos de casi 1.400 millones. Es decir, los dueños de la SA que inicialmente aportaron 3.100 millones aprox., han “perdido” 3.800 millones en estos años, con un resultado anual cada vez peor. Entonces, ¿estamos tan lejos de Deportes Concepción?. Como dato, al 2014 (no están las cifras 2015) Concepción acumulaba 913 millones en pérdidas, con un patrimonio de 120 millones positivos (según memoria 2014 de Fuerza, Garra y Corazón SADP), es decir, al 2014 tenían menos del 25% de las pérdidas que Magallanes. Y quebraron. Que conste que con esto no quiero decir que debemos estar agradecidos de la SA por poner la plata que falta o decir “pobres dueños”, sino simplemente que con la información que tenemos no podemos asegurar nada. No sabemos si estamos mejor o peor que D. Concepción. Esa es la realidad y que…
con lo anterior me surgen dos reflexiones:
– Una, me parece acertada la decisión (si es cierta) de no hacer contrataciones este año. Se requiere equilibrar los costos y los ingresos, al menos en la línea operacional. No es razonable que se gaste más de lo que se ingresa, así de simple. ¿Qué pasa si se va la SA? ¿Cómo seguimos administrando un Club que gasta más de lo que ingresa?.. Además, el año pasado se contrató a un técnico y a un grupo significativo de jugadores: Caprari, Tello, Quezada, Aguilar, Catalán, Tancredi, Brascesco, Muñoz, Núñez, Keosseain, Pacheco, Páez, Morales, Toloza y Prieto. Y vimos los resultados. Por lo tanto, contratar a un nuevo técnico, lo que de mi punto de vista era absolutamente necesario no sólo por los resultados sino por el juego del equipo, genera el suficiente impacto financiero (considerando pagar la salida de Abraham) como para que parezca razonable no contratar a jugadores y llenar los cupos con juveniles. Además, pueden existir muchas razones futbolísticas, de compromiso y emocionales para justificar esta decisión, así como dar tiempo al técnico para ver qué realmente necesita.
– Dos, necesitamos estar en conocimiento de todos los ámbitos del Club. Como decía Santa Cruz en una columna hace unas semanas, el éxito de un equipo es combinar tres dimensiones: la económica, la deportiva y la social.
La deportiva es la que más nos sale fácil: todos conocen los jugadores, sus estadísticas, opinan de cómo jugar, de contrataciones, etc. Todos tienen el objetivo claro aquí: subir a Primera A.
La económica está en manos de la SA, pero al menos debemos estar informados y alerta de lo que pasa. No podemos estar en silencio frente a lo que vemos, o sorprendernos de lo que pueda ocurrir. Aquí el objetivo debiera ser no gastar más de lo que ingresa, y estar atento para evitar desfalcos o malos manejos.
La social, creo que está en deuda. Debemos ser capaces de unir esfuerzos en transformar esa motivación y amor por el equipo en acciones concretas. ¿Cuál es el objetivo aquí? Debiera ser ampliar la base de socios, y no de abonados que paguen una entrada barata ni hinchas que alienten el equi
po, sino socios que participen de la acción social del club. Esta línea es la que permite cuidar el patrimonio que tiene Magallanes, y hacerlo crecer proyectándolo al futuro. Al final del día, esto es lo único que es realmente nuestro. Los invito a reflexionar de cuál es el rol que le toca a cada uno. Un abrazo magallánico.
Por: Hernán Salgado
Columna de Opinión


Me parece bien que el club recurra a sus divisiones inferiores para constituir el equipo de este 2016, teniendo en cuenta que en esta oportunidad no hay descenso, y darse el tiempo para probar a esos muchachos. La Academia se caracterizó siempre por tener una buena cantera, y no creo que ahora haya decaído en esa característica. En las divisiones inferiores del club, fueron formados muchos jugadores de calidad, como el caso, tengo entendido, de Guillermo Yávar, pero el club siempre andaba corto de plata y al parecer se financiaba con la venta de esos crack que habían nacido en la institución. Ojalá que con la nueva camada que va a competir este año surjan esas figuras, pero creo que lo mejor sería que nos los vendieran tan fácilmente como ocurría en esas épocas (hablemos de las décadas de los ’50, ’60), porque sino sufriríamos lo mismo que en esos tiempos: el equipo se desmantelaba, se desarmaba, y volvíamos a armar otro conjunto al inicio de la competencia siguiente y es por eso que cada año nos íbamos quedando en la medianía de la tabla. A raíz de esa política, no se estructuraba un team competitivo que llegara a disputar el campeonato. Al contrario, el club sufrió incluso descensos por esa forma en que se manejaba.