Conocido como el «Fantasmita» en sus años de futbolista por sus impredecibles apariciones ofensivas en el área rival, condición que lo hizo aguerrido y siempre de muy buen posesionamiento en la cancha,nacido en Argentina, en Mendoza, finalmente termino nacionalizandose chileno. Sus mejores actuaciones como jugadores estubieron en Everton, d
onde siempre destaco en los clásicos norteños. Como Técnico de U. La Calera y D. Concepción logro sobresalir maximizando los recursos a pesar del bajo presupuesto de sus escuadras, a las cuales suele sacar el máximo rendimiento en cancha, bienvenido «Fantasmita», contigo a primera división.
onde siempre destaco en los clásicos norteños. Como Técnico de U. La Calera y D. Concepción logro sobresalir maximizando los recursos a pesar del bajo presupuesto de sus escuadras, a las cuales suele sacar el máximo rendimiento en cancha, bienvenido «Fantasmita», contigo a primera división.creemos que para este ex jugador, el estadio el Municipal de San Bernardo le caerá como anillo al dedo, jugador que siempre a destacado en canchas de tosca estructura y galerías con cierta sensación de espíritu de barrio, y eso es precisamente lo que es Magallanes cada fin de semana. ex jugador aguerrido de Everton y fortín de Unión La Calera era capaz de doblegar y ayudar a dar vuelta partidos increíbles. ese ímpetu lo heredo mas tarde como uno de los técnicos revelación del campeonato 2014/2015. Gusta de vivir de manera apasionada el fútbol. Y de leer muy bien que esta pasando en la cancha. una de sus frases lo muestra tal como es su filosofía de vida; : “cuando tenia 40 años me tocó dejar el fútbol como jugador, creí era el momento, pero cuando uno vive esto con tanta pasión como yo, creo que nunca es el momento”.
Pero la devoción que le impedio colgar las botas y correrse a un lado, se aplacó con la llegada de nuevos objetivos. “Soy una persona con mucho miedo al fracaso, pero eso me lleva a esforzarme más, y acepté dirigir a La Calera en su momento porque siempre me han gustado los desafíos”, reconoció el Fantasmita, emocionado y sonriente cuando por primera ves se puso el buzo de DT.
Un DT revolucionario, Ariel, el tercero de cinco hermanos criados “a unas 20 cuadras de distancia del estadio de Godoy Cruz”, abandonó Chile para probar fortuna en el fútbol venezolano. Su buen desempeño en la disciplina del Italmaracaibo no pasó desapercibido para nadie. En la retina de la hinchada local quedaron sus tantos, pero, especialmente, su forma de festejarlos. “El presidente del club me pidió que cada vez que hiciera un gol lo festejara dándole un beso al Che Guevara. Como yo cumplía, una vez estaba Chávez dando una conferencia de prensa en Maracaibo y quiso conocer al loco que celebraba así los goles. Fue una experiencia muy linda”, revela Pereyra, que luce en su brazo derecho un gran tatuaje con la silueta del Comandante. “Tengo al Che Guevara porque es una persona a la que admiro mucho por todo lo que hizo por nuestro continente. Y supongo que en todos los clubes por los que he pasado, he sido casi siempre un revolucionario. He estado siempre a favor de la gente que se esfuerza, que entrena bien y que lucha por mejorar”, explica.
Un carácter revolucionario que el Fantasmita trata de inculcar a sus jugadores en cada encuentro con una larga arenga en camarines antes del pitazo inicial. Y es que el entrenador de Unión La Calera, que reconoce que su inmadurez como técnico le lleva a vivir todavía los partidos con demasiada intensidad, no duda a la hora de enumerar los nombres de los DTs que más le han influido. “Me gusta mucho Mario Salas. Tanto que he tenido la humildad de llamarlo por teléfono para preguntarle cuál es su metodología… Él me invitó a su oficina para explicarme cómo trabaja, y le estoy muy agradecido por cómo participó en mi formación como entrenador”, admite Pereyra, antes de deshacerse en elogios hacia su principal referente deportivo en la banca, el Cholo Simeone: “Me encanta su forma de motivar a los jugadores y cómo transmite la rebeldía que tuvo de jugador a sus futbolistas. Dicen que sus equipos pegan mucho, pero no es cierto, él simplemente les inculca su pasión y amor por el fútbol, y el equipo juega como él jugaba. A mí me gustaría que mis jugadores se identificaran así conmigo”, reitera.
Una identificación que el ex capitán de Godoy Cruz, Everton, Unión La Calera y Curicó Unido y ahora Magallanes, trata de conseguir apelando a un modelo de formación continua, asistiendo a cursos y diplomados organizados por el INAF, consciente, tal vez, de que si en el fútbol está todo inventado, la reinvención debe partir de uno mismo: “Con lo que me enseñaron a mí cuando era jugador, no llega. Por eso hoy en día hemos metido mucho la tecnología. Aburrimos al jugador con tanto vídeo, pero creo que esa es la forma. Yo no ocupo pizarra. Te mentiría si dijera lo contrario, porque creo que hay otros métodos más efectivos”. La fuerte personalidad del Fantasmita, sin embargo, también ha llegado a jugar en su contra. No dudo en llegar a las manos con algun compañero dentro del camarín, pero quizás los años y las responsabilidades de tener a cargo un plantel entero lo han llevado a saber manejar de buena manera a sus pupilos usando ese mismo caracter. Gusta de mirar a la cara a sus jugadores y decir las cosas personalmente si no le parece, amante como lo define el a los equipos llamados chichos, no sólo por haber sido capaz de destronar una ves al Cacique de su titulo en su propia casa, sino por liderar la rebelión de los modestos del fútbol chileno: “En lo económico se dan las diferencias grandes, pero sería hermoso que saliera campeón un equipo de provincia o un equipo chico. Sería lindo”.
Pereyra, quien inicia en Magallanes su tercer contrato de técnico llega ahora a la capital, centro neuralgico del pais, pero el lo sabe, no es el monumental, no es el nacional o San Carlos… el tal cual lo ha vivido siempre, desde lo mas aguerrido y donde lo crucial para el son las aspiraciones que revolucione a todo su equipo, la hinchada y eso se vea reflejado en la tabla de posiciones. Magallanes lo tiene todo para dejar de pelear eludir el descenso, mas bien se encuentra en condiciones de lograr algo más grande. “Seamos realistas y hagamos lo imposible”, es los que hubiera dicho el Comandante. y así lo vive cada día Pereyra.

