Magallanes y toda la primera B luchan por el inicio cupo a primera y donde este 2016 quizás haya sido para economizar gastos y acumular la mayor cantidad de puntos maximizando los recursos escasos de cada club.
El Artículo 88° del reglam
ento del campeonato nos dice que: “El club que al término del total de las 28 partidos jugados del Campeonato, haya obtenido el mayor puntaje, se denominará Campeón Nacional de Primera B 2016-2017 y ascenderá en forma automática a la Primera División de Fútbol Profesional de Chile, para la temporada 2017-2018”. Según esto, la idea es dejar al club lo más cerca de la punta terminadas al menos las primeras 15 fechas este 2016 se hace imperioso, ya que todos los demás clubes o al menos los que de verdad quieran el ascenso apostaran a esto de verdad, dejando esa idea de que “Con lo que hay nos vamos”. Entonces la dirigencia de Magallanes está en esa disyuntiva, la de rearmar y preparar de una vez por todas un plantel para que Pereyra suba a primera o seguir tal cual estamos con otras 16 escuadras aspirando ahora a dos ascensos.
Tal vez la falta de competitividad de este campeonato que ya parece eterno haya nublado la mentalidad de arriesgar mas en cada partido, no solo en Magallanes sino en todos los equipos, eso de que durante la temporada 2016-2017 no habrá descenso a la Segunda División quizás nos tiene un tanto amorfos y erráticos a todos… la tremenda irregularidad de rendimientos colectivos es espantoso, primero uno toma la punta, a la semana siguiente otro asume la delantera, luego se cae a la mitad de la tabla para seguir luchando… nos tiene erráticos y con temperamento bipolar. Es por eso de que solo uno logre finalmente el ascenso es castigador y a la vez demasiado premio a una sola institución, en desmedro de lo que implico haber estado casi un año y medio en la B habiendo hecho las inversiones o gastos asociados a mantener el club con tan poco premio. Por eso lo de tanta irregularidad, si hasta pareciera que todos los equipos tienten los jugadores del mismo nivel, y a eso aposto derechamente cada club, a gastar poco o tener el ojo suficiente para apostar en grande solo si era necesario si se pretendía subir desde un inicio (cosa ultima que parece que nadie hizo). Esta condición creemos tendrá que tener su quiebre al final de estos cuatro partidos restantes, la segunda semana de enero del 2017 sabremos si continúan los mismos jugadores y se deberá apostar por algo más. Aunque sea un poquito más como nos tienen acostumbrados los dirigentes de Magallanes. Ya que si la idea es mantenernos hasta completar el número de 16 equipos en la categoría, para empezar todo de nuevo y esperar a la posibilidad de aspirar a subir con a lo menos dos ascensos, tendremos que entender entonces que no veríamos postergados hasta el año 2018 o quizás el 2019 un hipotético ascenso.
Nuestra realidad es que así como estamos no nos alcanza, así es. Es más, no contamos con un goleador desde que “Charly” Gonzalez se fue, no tenemos banca si se lesiona Pezoa, Cisternas, Reyes y otros tres más. Aún seguimos esperando un mejor rendimiento de la nueva camada de juveniles en cancha, quizás no es culpa de ellos, es de haberlos tirado a los leones por que no se quiso contratar de verdad, ojala no los quemen tan temprano. La hinchada se da cuenta de todo esto, no somos ingenuos y ya estamos hastiados de tantos años en segunda, Magallanes se merece una apuesta mejor, se merece de verdad estar pelando la punta, pero de forma consistente y coherente con el complejo deportivo que se tiene, con el centralismo de ser un equipo de la capital y en una comuna que nos quiere. Sin duda nos llegarían más hinchas y dinero asociado a esto si estuviésemos peleando uno de los ocho cupos que entrega la primera división a copas internacionales, a eso debe aspirar Magallanes y no a la mediocridad de a ratos popular en la cancha a pesar del esfuerzo mostrado, eso se supone, había quedado en el pasado, hace ya seis años atrás lo vivimos en tercera división, ahora nos merecemos dar el salto añorado, ansiado y que nos dé mejor dignidad. Curioso es saber que este año nadie bajará y estamos más cerca de la punta que todos los años que casi nos mandaron a tercera. ¿Por qué entonces dejar los miedos de lado y atreverse de verdad?, al menos parece que con el entrenador nuestros hábiles dirigentes le achuntaron. Por algo se empieza.

