Unión San Felipe trabajo el partido de principio a fin, es decir, midió constantemente a Magallanes tapándole las bandas, luego se arropo bien con una línea de cinco en el fondo para buscar en la contra, esto sumado a que su DT., conocía de memoria a un Pezoa que lo mando a marcar fieramente. Magallanes se quedó rápido sin ideas con el tempranero gol visitante de Treco, se pensó en una reacción pero los aconcagüinos lo adormecían todo, un juego cansino y físico donde caímos terminamos redonditos en la parsimonia y las jugadas con pelotas a ningún destino. Pero pudo ser peor, los primeros 45 minutos Peranic tapo varias ocasiones visitantes, las cuales parecían no hacer mucho pero que demostraban en su futbol aburrido ser tremendamente efectivos en el área de albiceleste. Magallanes buscaba de forma reiterada y terca el centro rasante, pero nada, siempre estábamos mal ubicados y sin la fuerza necesaria para disparar debido a la bravía marcación albirroja que no daba espacios en su parte del campo de juego. El partido terminaba en su primera etapa, las pifias y los gritos recalcaban que habíamos dejado escapar un tiempo completo y no replicar el progreso futbolístico conseguido solo una semana antes.
El segundo tiempo si bien se quiso adelantar la líneas eran los aconcagüinos los que en contragolpes mantenían a raya las aspiraciones de un Magallanes que peleaba en demasía para salir jugando con mayor tranquilidad del fondo, quizás uno de los pecados de este equipo es dar demasiado tiempo al equipo contrario, son salidas lentas que hacen desaparecer todo tipo de sorpresas, eso sumado luego a la disociación al momento de conducir el balón como conjunto, muchas veces eran las individualidades los que encaraban tras continuos pelotazos, pero poco de jugadas urdidas en esta oportunidad, poco de visión de campo como para confundir a un contrario que se limitó a marcar lo más lejos posible de su área. La entrada de prieto se notó, al punto de perderse de manera increíble el empate pifiando a metros de la red defendida por Delacasse, tendría un par más con golpe del balón en el poste incluido, para luego contagiarse con el enredo y la falta de ideas de sus compañeros y donde los del Uni Uni no tenían problemas en lanzar el balón a cualquier parte o buscar las espaldas de la defensa carabelera y esperar el error, así no más fue, Magallanes ya metido en modo todo o nada fue metido en su área y donde en una tole tole y en doble instancia el sanfelipeño Treco la mete adentro colocando el definitivo 2-0 final, esto hizo enfurecer a los más de 800 hinchas asistentes, que al final vieron en Pablo Abraham al culpable de todos nuestros males, su caminar hacia el camarín fue penoso al ser groseramente insultado por algunos desde la reja, una mezcla de tristeza y desahogo se confundían en esos instantes. No se entiende cómo se puede cambiar tanto de una semana a otra, si viene cierto se perdió con Temuco jugando bien, ahora desvariamos en el campo de juego, definitivamente nuestro Técnico Pablo Abraham no encuentra la formula ni las ideas para hacer reaccionar a los jugadores en momentos adversos, es extraño, pero durante todo este campeonato nos hacen un gol y pareciera que el mundo se nos vino encima. Quizás ahora tendremos que empezar solo a participar y ver qué pasa. Ya los de arriba están lejos, quizás no nos referimos a los puntos, más bien a la forma de jugar, Magallanes sigue en la medianía de la tabla y parece que se acostumbró a esperar las últimas fechas para salvarse del descenso, ojala ese no sea el caso nuevamente, no con la tremenda calidad de jugadores que tenemos, seria una lástima.


Entristece -por decir lo menos- la paupérrima actuación de nuestra Querida Carabela. He tenido la ocasión de ver los últimos tres partidos de local; y lo más claro que percibo es que no se aprecia algún fondo futbolístico que de luces del trabajo durante la semana. Es doloroso, por un tema de vergüenza deportiva, notar cómo otros equipos, que no son ni más ni mejores equipos que nuestra Academia, se divierten haciendo correr a nuestros jugadores tras una pelota que al fin resulta casi inalcanzable. Diego Pezoa intenta por todos los medios la conducción, pero sin aportes en el resto del equipo no resulta. Nico Peranic, nuestro «héroe» el reciente fin de semana, no es suficiente para mantener el arco en cero.
Tanto o más doloroso es notar durante el precalentamiento de los 10 minutos antes del encuentro, que NINGÚN jugador…NI UNO SÓLO, excepto Diego Pezoa, le apuntó al arco en la práctica de tiro en carrera…
Las vulgaridades y ofensas personales nunca han estado presentes en mi forma de reclamar… Soy magallánico hasta la médula. Pero no voy a enjuiciar a quienes se manifiestan de esa manera ante un técnico que no da muestras de capacidad de manejo ni de preparación del grupo. Al fin de cuentas -como señalaba una publicidad radial de hace unos años- «puede que tengamos buenos jugadores, no?… pero todavía no tenemos EQUIPO»