Advierto que como columnista de este medio, éste es un análisis de exclusiva responsabilidad de quien lo firma. Un tercio del campeonato 2018 ya se ha ido, el DT Balladares enfrenta su tercer campeonato, los primeros diez partidos del nuevo dueño de la Sociedad Anónima y otra de las muchísimas frustraciones futbolísticas para la academia. En la actualidad, por primera vez en años tenemos un plantel que goza de juventud y a mi parecer es realmente competitivo para luchar por ascender a la Primera A, no obstante, como tantas otras veces, el nivel táctico y estratégico del sistema implementado por el actual cuerpo técnico encuentra su lugar lógico en la mediocridad estadística, en torno al 40% de los puntos ganados. Este rendimiento a pesar que actualmente nos tiene cerca de los puestos de clasificación para la liguilla final, es solo un espejismo causado por los partidos pendientes de muchos otros equipos. Este rendimiento es el mismo que el equipo técnico de Balladares tuvo en los campeonatos anteriores. La esperanza en su trabajo para esta temporada radicaba en que con un equipo concretamente mejor en todas las posiciones iba a lograr subir sus resultados. Cosa que como se ha visto no sucedido y que tampoco va a suceder en el futuro.
A diez fechas jugadas, lo que se esperaría de un equipo competitivo es tener una alineación estable, cosa que este cuerpo técnico no considera algo deseable. Asimismo, se esperaría tener integrado los conceptos futbolísticos que el cuerpo técnico propone, que si aunque estuvieran integrados no son suficientes para la competencia de primera B. No hay que ser muy perspicaz para darse cuenta, que el cuerpo técnico considera que cuando algo falla en la cancha hay que primero: cambiar jugadores, y después el sistema, lo que generalmente no mejora el funcionamiento, sino que genera confusión, lo que a veces nos posibilitan salvar resultados. Pero lo que no está en la cancha son los conceptos básicos tácticos y estratégicos que le dan vida a un sistema, como ya todos sabemos, el 4-3-3 funciona hasta que los jugadores se empiezan a mover. (sigue leyendo pinchando en Leer mas…)
Generalmente, los partidos de la academia tiene un mismo guión, el sistema va a pasar por grandes lagunas de confusión, que a veces los jugadores logran sobrellevar y empatamos como ayer o no lo logran y perdemos como contra Santiago Morning (partido que son de esos que echan entrenadores en otros equipos). No esperemos que los jugadores siempre tengan que resolver los problemas estructurales del juego de Magallanes, si en cada uno de los partidos el cuerpo técnico no les da las herramientas reales y necesarias para salir victoriosos. No esperemos mucho más del trabajo del DT Balladares, que, por ejemplo, no ve que jugadores como Nicolás Núñez y José Luis García no pueden estar en la alineación titular en la posición que ocupan en la cancha, no son mediocentro confiables, cuando tiene a jugadores como Nicolás Pérez en la banca, quien fue fundamental para la última parte de la campaña del 2016-2017, por nombrar solo un ejemplo. (Si se desea profundizar en esto feliz de tomarme un café conversado con los que dirigen el club actualmente).
¿El nuevo timonel de la Sociedad Anónima qué espera de este proceso? Si quiere recuperar su inversión rápidamente es fundamental subir a Primera A, así tendrá los dineros del Canal del Fútbol y podrá vender a los jugadores de su propiedad venidos de Santa Cruz y otro de sus representados. Para lo que necesita un cuerpo técnico de otro nivel, porque para subir se necesita algo más que pasear por las canchas de Chile. Si no le interesa ascender, bueno que DT Balladares termine más tarde su proceso. Lo que si hay
claridad, es que en Magallanes extrañamente los entrenadores dimiten, aunque esté claro que su ciclo haya llegado a su fin. Dudo que el DT Balladares tenga claridad de que no podrá hacer mucho más en Magallanes.
José M. Santa Cruz G.
Columna de opinión


Creo que no tenemos un gran plantel competitivo, no están Reyes y Brasesco y se nos complica la cosa. Sí creo hay equipo (cosa distinta) para haber tenido más puntos. Con el tiempo que lleva el DT en el club, lo mínimo es que muestre lo que quiere en la cancha, pero con tanto cambios de nombres y esquemas, sólo se ve confusión.
Que claridad conceptual tiene el columnista para retratar la situación competitivo-estratégica-deportiva de nuestra Gloriosa Carabela. Desarrolla la idea con fundamentos y con conceptos de fácil seguimiento. Y para mejor de lo bueno, asume desde un principio la total responsabilidad de sus comentarios. Merece la pena leerlo.
En ese orden de cosas, debo reconocer que mi expectativa y motivación para concurrir a compartir el tablón y estados anímicos va por otro camino que el competitivo. No profeso un fanatismo intratable (no quiero representar que el columnista lo tenga, lejos de eso) pero me gusta ver que los Grumetes y el Almirante funcionen como un ente armonioso y en sincronía. Reconozco que a veces se logra un poco más, y a veces se logra un poco menos… al final es parte de las posibilidades, recordando que al frente siempre habrá otro conjunto y otro entrenador que busca algo muy similar al de nuestros colores.
Sin defender a Balladares, ni tampoco condenarlo, me regocijaré cada jornada sanbernardina en donde los que salten a la cancha (sean quienes sean) hagan que, como en el hermoso Himno de Magallanes, se me «estremezca hasta el corazón»
Eso sí… continuaré en el sano hábito de comentar mi apreciación particular; como hincha incondicional que soy; de cada partido que vea en nuestro reducto.
Saludos y gratitud….
EEEERRRREEEE con AAAAAAA…!!!