Primeros minutos del partido y un penal no cobrado por el árbitro a favor de Magallanes sorprendía a todos, La Academia sin embargo domina las acciones con un Mark González muy superior, Melipilla solo intenta esperar la contra y donde Esteban Pino por poco anota para los locales que intentan reanimarse. A pesar de lo dinámico del encuentro, los errores melipillanos eran demasiado notorios lo que beneficiaba a un Sosa que pasado los veinte ya había tenido tres claras. El partido era desordenado, el potro se defendía y aun así la Academia no lograba echarla adentro contagiándose con el desorden local. Pero de tanto cántaro al agua en el minuto 28 llegaría un centro de Mark González y por fin aparecería el francés Richard Barroilhet para anotar su primer gol, alegría que le había sido negado injustamente en partidos anteriores, 0-1. De jugar a jugar Magallanes era el ordenado y quien daba las pautas de buen toque, parecía que se estaba más cerca del segundo pero una y otra vez era Sosa, Mark o Barroilhet perdonaban a Melipilla. Pero el poco juego asociado y el desorden impuesto por Melipilla no dio para otro gol, el pitazo del juez diría que todos debían ir al descanso.
El segundo tiempo inicia y de alguna manera los locales en su desesperación comienzan a golpear más de lo necesario, he intentar ir de frente a la refriega, Magallanes sabiendo que tenía mejor técnica medía a los potros desde el medio terreno a fin de mantener el control del partido. Barroilhet por nada aumenta a los 20 del segundo y la tónica era esa. En esa situación estaba el partido y llegaría lo mismo de siempre, esteban Pino anotaría la paridad tras falla en la salida Mall, el 1-1 no se podía creer. El desorden de los locales y el infartaste error defensivo parecía pasarnos la cuenta nuevamente. Pero tras cartón llegaría un tiro libre a favor de Magallanes, el Pipe García frente al balón, dispara y la pelota con rebote incluido se mete en la red, el 1-2 y se hace justicia. En la final todo el cuadro local se fue con todo en demanda del arco rival, los espacios quedan y la goleada se puede venir, pero también la idea era evitar el infartante error defensivo. Y así no más fue, Magallanes no supo aguantar, un pelotazo llega a los pies de Cesar Pino que lo empata 2-2. Los minutos finales fueron de infarto donde el potro lo pudo ganar, Magallanes quedaba con un hombre menos y en el epilogo Mark González se lo pierde de una manera que no se puede creer. Es verdad que no es malo el empate de visita, pero nuevamente revivimos un muerto que no tenia como. Balladares no sabe cerrar partidos.

